
No se si os pasa a los demás, pero al Magic, al final acabas jugando siempre contra los mismos amigos y te sabes sus barajas mejor que las tuyas.
Bueno, pues el sábado tuve un encuentro de esos que molan. Quedamos con los amigos del amigo de un amigo... y nos pusimos a jugar.
Y entonces es cuando empiezas a ver cartas y estrategias que hacía años que no veías o que no habías visto nunca.
Y la carta que me destrozó fue esta. Bien es verdad que no es fácil de jugar, pero en el momento justo, te puede dar la partida.
Si se juega sin criaturas en mesa, por tres manás, te deshaces al menos de una criatura rival (con suerte la única), descartas al contrario de al menos una carta (2 si tiene 4 cartas en mano y 3 si tiene 7), le quitas un tercio de la vida, y posiblemente lo más grave, un tercio de las tierras, redondeando hacia arriba, con lo que si tiene 4 le dejas con 2.
A mi me la jugaron en un mazo de resurrección, con el que me apalizaron, llegando a matarme en una partida con uno de mis
Demigods of Revenge, reanimado con un
Animate Dead... y yo sin maná para matarlo.
P.D. Lo del sábado hay que repetirlo.
P.P.D. Para mi sorpresa, algunos de estos desconocidos leían este blog, no caí en preguntar si comentábais y que níck tenéis, pero aprovecho ahora.